Sangría blanca
Una versión más ligera y refrescante de la tradicional sangría española, elaborada con solamente con vino blanco, sin vino tinto. Su sabor es afrutado, suave y versátil, y admite muchas variaciones según el gusto y los ingredientes disponibles.
Ingredientes
Instrucciones
Ponemos la fruta troceada en una olla con la rama de canela.
Disolvemos el azúcar en el zumo de limón aclarado con el agua y lo echamos por encima de la fruta. Añadimos también la piel del limón y el vino.
Dejamos reposar la sangría blanca en un sitio fresco (idealmente, el refrigerador) al menos 1 hora. Probamos la sangría, si está muy fuerte podemos añadir hielo y dejarla media hora más.
Al servir, pasamos la sangría blanca a jarras, con su fruta, añadiendo hielo.
Notas
El hielo aclara la sangría al derretirse. Si la sangría no ha estado en el refrigerador, se añade hielo media hora antes de servir (para enfriarla) y algo más de hielo al servir.
Si se desea que quede más fuerte, puede añadirse más brandy.
Variaciones
La fruta que se añade depende de la que haya disponible y cambiar. Podrían añadirse otras frutas como fresas, frambuesas, sandía o kiwi. También puede omitirse la canela añadirse hierbas aromáticas dulces como menta, verbena de limón o melisa.
Para darle color a una sangría blanca puede añadirse un poco de jarabe de grosella o granadina.
Origen
La sangría blanca es perfecta para los días calurosos, las reuniones al aire libre o como aperitivo veraniego.