Algo dulce para el Día de la Madre

Un dulce casero es un gran regalos para una madre.

Todos tenemos una madre. Y casi todas las culturas celebran la maternidad de una forma u otra. En algunas culturas la maternidad se ha celebrado durante siglos. En otras, es algo más reciente y quizás ligado a los esfuerzos promocionales de los grandes almacenes. Pero eso no significa que celebrar el Día de la Madre no sea una buena idea. Las madres merecen reconocimiento y no es necesario que sea en forma de regalos caros; basta con un detalle para demostrar que nos damos cuenta de lo que hacen por nosotros. Cualquier madre se sentirá feliz con una muestra de que su cariño y su trabajo son apreciados.

Una de las tareas que la mayoría de las madres realizan a diario es ocuparse de la comida. Casi siempre son ellas las que cocinan, pero incluso si no lo hacen, seguro que planifican los menús y se ocupan de hacer la compra. Hacer algo para liberarles de esas preocupaciones por una comida, o por un día completo, es un regalo magnífico. Les da tiempo para ellas mismas.

Para hacer ese día especial, puede ser suficiente prepararle el desayuno, en vez de que sea ella la que lo prepare para todos, o preparar la comida, o la cena. Cualquier madre que se ocupa de la cocina todos los días disfrutará al tener tiempo libre. Sin no se quiere cocinar, siempre se puede pedir comida preparada o salir a comer fuera, hay restaurantes para todo tipo de presupuestos.

Pero no hay que tenerle miedo a la cocina, ni es necesario complicarse la vida. Ese detalle especial puede ser una cesta con bocadillos para un picnic o algo tan simple como preparar una tostada francesa para el desayuno, para empezar el día con una nota dulce.

Tampoco hace falta preparar una comida completa. Se puede simplemente hacer una tarta como postre especial o regalarle dulces hechos en casa. Las trufas de chocolate y los dulces de coco son fáciles y quedan muy bien como regalo, comparable a una caja de bombones. Más vale tener esto en cuenta para otras ocasiones en las sea necesario pensar en regalos para una madre.

Si tiene que ser un regalo comprado

Si se trata de regalos, las madres son notablemente difíciles de satisfacer. Casi todas las madres ya han se han preocupado de obtener lo que necesitan para lograr su objetivo principal, que suele ser el bienestar familiar, y no hay mucho más que necesiten. Primero, hay que pensar primero en sus gustos. Si les gusta cocinar, escoger un regalo será  más fácil. Si no es ese el caso, si la cocina no es uno de sus pasatiempos, hay que recordar que las madres suelen ser personas prácticas y que cualquier cosa que les ahorre trabajo en la cocina les agradará. Puede ser algo tan simple como un buen cuchillo porque puede que el suyo esté ya muy usado. No sirve de nada regalarle un robot de cocina cuyo manual de instrucciones es casi tan largo como una enciclopedia o que resulta difícil de desmontar y limpiar, porque no lo usará.

Después de la cocina, se puede pensar en la mesa. Puede ser que aprecie unas vinagreras para uso diario que se puedan lavar en el friegaplatos, o un salero y pimentero con las mismas características. Quizás se trate de manteles individuales para que no sea necesario poner y quitar el mantel. Hay materiales que tienen mucho más estilo y protegen la mesa tan bien como un mantel de plástico. Quizás fuera mejor escoger madera o de algún material al que sólo sea necesario pasarle la bayeta para limpiarlo y no necesite lavado y planchado.

Con tantas herramientas para facilitar el trabajo a la hora de preparar la comida, seguro que se puede encontrar una para cada madre.