Recetas con queso rallado
Calabaza y lentejas guisadas
Un guiso de cuchara sin carne que gana con las horas: si se prepara la víspera, al día siguiente está mejor. La calabaza se asa aparte, a horno fuerte, para que caramelice por los bordes y no se deshaga dentro del caldo; mientras tanto se hace un sofrito lento de cebolla, apio, ajo y tomates secos que da al guiso un fondo dulce y salado a la vez. Las lentejas aportan cuerpo, el kale negro un punto amargo que equilibra, y el cilantro molido un aroma cálido que recuerda a las cocinas del Mediterráneo oriental. Se sirve en cuenco hondo, con pan al lado.
Bolitas de patata para sopas y guisos
Estas bolitas de patata son pequeñas albóndigas cocidas pensadas para flotar en un buen caldo, recuerdan a buñuelos hervidos. En lugar de freírse, se cuecen directamente en el líquido caliente, donde se hinchan ligeramente y absorben todo el sabor del caldo. El resultado es una guarnición tierna y sabrosa que convierte una sopa sencilla en un plato reconfortante y completo, con ese punto saciante que aporta la patata.
Acompañadas de unas setas y servidas en su propio caldo de verduras, se convierten en un primer plato humilde pero lleno de matices.
Sopa de macarrones
La sopa de macarrones es un primer plato sencillo y reconfortante, de esos que aparecen en los recetarios de toda la vida. Une la pasta corta con un buen caldo y un toque de tapioca que aporta cuerpo y suavidad. Es una sopa sencilla, ideal para una cena ligera o para abrir una comida familiar, rematada con queso rallado que se funde con el calor del caldo.
Berenjenas rellenas
La berenjena, vaciada y horneada, se convierte en un recipiente comestible que acoge un sofrito jugoso de carne picada de cerdo, tomate, cebolla y pimiento verde, ligado con un chorrito de vino blanco. Un manto de queso rallado gratinado remata el conjunto, que sale del horno dorado y burbujeante.
Cebollas rellenas
Las cebollas rellenas son un plato espectacular. La cebolla, cocida hasta quedar tierna y dulce, se convierte en un pequeño recipiente comestible que acoge un relleno mediterráneo de tomate, zanahoria, pimiento asado, anchoas y aceitunas. Gratinadas con queso, salen del horno doradas, jugosas y muy sabrosas. Es un entrante vistoso para una comida especial, aunque también funciona como plato principal ligero para la cena.
Su encanto está en el contraste de la suavidad dulzona de la cebolla frente al punto salado y aromático del relleno, con las anchoas y las aceitunas aportando ese sabor intenso tan del gusto mediterráneo.
Canelones de verduras con bechamel al tomate
Los canelones de verduras con bechamel al tomate son un plato reconfortante que queda bien en cualquier mesa. Los canelones se rellenan con un guiso suave de hortalizas y se cubren con una bechamel ligada con tomate frito, dándole un color rosado, que aporta una cremosidad delicada y un punto ligeramente dulce. Funcionan de maravilla como primer plato.
Lo mejor de esta receta es su versatilidad. Es una forma estupenda de aprovechar la verdura de temporada y de transformar ingredientes sencillos en un plato lucido y sabroso. El vibrante relleno y la bechamel rosada, gratinados con queso, salen del horno dorados y burbujeantes, listos para conquistar a mayores y pequeños.
Arroz italiano con guisantes y estragón
El arroz al estilo italiano, o risotto, con su reconfortante cremosidad, es el lienzo perfecto para capturar la esencia de los guisantes tiernos.
Crema de cebolla gratinada
La crema de cebolla gratinada es otro de esos platos humildes, de origen campesino, que nos demuestran cómo unos pocos ingredientes básicos pueden transformarse en un plato extraordinario.
Macarrones con setas y jamón
Una receta casera que combina la sencillez de un buen plato de pasta, el sabor umami de las setas, la nota salada del jamón y una salsa de tomate casera. Un plato completo y relativamente fácil de preparar.
Repollo relleno de bechamel
Las hojas tiernas del repollo envuelven un relleno cremoso de bechamel y jamón, todo ello gratinado al horno hasta alcanzar la perfección. Es un plato económico, nutritivo y perfecto para los días más fríos, cuando el cuerpo pide comida con sustancia y sabor. Además, es una forma deliciosa de disfrutar de las verduras de invierno de una manera diferente y creativa.
Lángos casero
Una especie de pan frito plano, crujiente por fuera y esponjoso por dentro, que se sirve con diversos acompañamientos.
Quiche de brócoli y pescado ahumado
El sabor delicado de la masa quebrada enriquecida con queso crema va bien con pescado ahumado.