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Familia

Los niños a partir de los cuatro años pueden comer practicamente de todo. Es bueno tener una colección de recetas sencillas para usar a diario en las comidas familiares.

Sopa de macarrones

La sopa de macarrones es un primer plato sencillo y reconfortante, de esos que aparecen en los recetarios de toda la vida. Une la pasta corta con un buen caldo y un toque de tapioca que aporta cuerpo y suavidad. Es una sopa sencilla, ideal para una cena ligera o para abrir una comida familiar, rematada con queso rallado que se funde con el calor del caldo.

Ensalada de fideos chinos fríos con aderezo de jengibre y miso

Esta ensalada de fideos chinos fríos con aderezo de jengibre y miso es un plato tan refrescante como vibrante, en el que los fideos soba de trigo sarraceno se aderezan con un aliño cremoso, salado y ligeramente dulce, lleno de matices asiáticos. Verduras crujientes como el pepino, la zanahoria y el edamame aportan color, textura y frescura, mientras el sésamo tostado corona el conjunto con su aroma envolvente. Es un plato ligero y saciante a la vez, perfecto para los días de calor o para una comida rápida.

Ensalada de endibias con aliño de nata al cabrales

Esta ensalada es un entrante fresco y elegante, en el que el amargor característico de las endibias se suaviza con la textura tierna de los espárragos y una salsa cremosa de queso azul asturiano. El contraste es lo que la hace memorable: hojas crujientes y ligeramente amargas, espárragos jugosos y un aliño potente, salado y untuoso. Es un plato ideal como primero ligero o como aperitivo lucido para una comida especial.

Judías verdes con vinagreta de almendras

Las judías verdes con vinagreta de almendras son un entrante ligero y muy vistoso, perfecto también como guarnición de carnes y pescados. Las vainas se cuecen justo hasta quedar tiernas pero con un punto crujiente, y se visten con una vinagreta aromática en la que las almendras tostadas aportan cuerpo, sabor y una textura irresistible. Es un plato sencillo, saludable y luminoso, que ensalza el sabor de una verdura de temporada con muy pocos ingredientes.

Perritos calientes

El perrito caliente carga con una fama de comida rápida y poco recomendable que, bien mirado, no es culpa suya. Un perrito no es más que pan, salchicha y aderezo: todo depende de qué pan, qué salchicha y qué aderezo. Con un bollo integral, una salchicha de calidad y una buena corona de verduras y fermentados, el perrito caliente se convierte en una comida rápida perfectamente digna, lista en menos de diez minutos y con la que además se puede jugar sin fin.

Jarrete de ternera guisado

El jarrete de ternera guisado es un plato principal contundente, jugoso y aromático, de los que llenan la cocina de aromas que abren el apetito y reúnen a la familia alrededor de la mesa. La pieza, dorada primero a fuego vivo y luego cocida lentamente en un caldo perfumado con verduras y vino, se vuelve tan tierna que la carne se desprende del hueso con solo rozarla. Es un guiso tradicional.

Cintas con salsa marinera

Las almejas, o berberechos, se cocinan en un sofrito de ajo y tomate en aceite de oliva, aromatizado con un poco de vino blanco y perfumado con perejil fresco. El resultado es un plato ligero y aromático, que traslada la brisa del mar a la mesa en apenas media hora.

Berenjenas rellenas

La berenjena, vaciada y horneada, se convierte en un recipiente comestible que acoge un sofrito jugoso de carne picada de cerdo, tomate, cebolla y pimiento verde, ligado con un chorrito de vino blanco. Un manto de queso rallado gratinado remata el conjunto, que sale del horno dorado y burbujeante.

Tiras de ternera con verduras

Las tiras de ternera con verduras son un plato principal jugoso y muy resultón, en el que la carne se saltea con una selección de hortalizas de temporada y se termina con un toque de salsa de soja que aporta profundidad y ese punto de sabor tan característico. Es un guiso ligero y lleno de color, perfecto para una comida de diario con la que cuidarse sin renunciar al gusto. El calabacín, la zanahoria y el pimiento verde aportan frescura, color y una textura crujiente que contrasta con la textura de la ternera.

Filete de ternera empanado al estilo vienés

El Wiener Schnitzel es uno de los platos más emblemáticos de la cocina austriaca: un fino filete de ternera empanado y frito hasta lograr una costra dorada, ligera y crujiente. Su encanto está en el contraste entre ese rebozado aireado, casi hojaldrado, y la carne tierna y jugosa del interior. Es un plato principal contundente pero elegante, que se sirve tradicionalmente con un gajo de limón y un acompañamiento sencillo, como una ensalada fresca o una ensalada de patata.

Cebollas rellenas

Las cebollas rellenas son un plato espectacular. La cebolla, cocida hasta quedar tierna y dulce, se convierte en un pequeño recipiente comestible que acoge un relleno mediterráneo de tomate, zanahoria, pimiento asado, anchoas y aceitunas. Gratinadas con queso, salen del horno doradas, jugosas y muy sabrosas. Es un entrante vistoso para una comida especial, aunque también funciona como plato principal ligero para la cena.

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