Familia
Los niños a partir de los cuatro años pueden comer practicamente de todo. Es bueno tener una colección de recetas sencillas para usar a diario en las comidas familiares.
Bizcochitos de arándanos azules
Estos bizcochitos son los muffins americanos que se hacen en el horno, y, en este caso, se incorporan a la masa arándanos azules que después estallan en el horno, creando pequeños focos de mermelada natural que convierten cada bocado en algo extraordinario.
Tarta de arándanos azules
La tarta de arándanos azules es un postre clásico norteamericano que trasciende fronteras. Tiene una masa crujiente que envuelve un interior denso de fruta, lleno de matices. En esta receta, el dulzor natural de la fruta es el protagonista.
Mermelada de arándanos azules
Preparar una mermelada casera permite capturar la esencia de la fruta de temporada, controlar exactamente que ingredientes lleva y reducir el desperdicio de alimentos.
Sopa polaca de fresas (zupa truskawkowa)
En Polonia, cuando aprieta el calor, las fresas no siempre acaban en mermeladas o tartas. También se convierten en una sopa fría, dulce y ligera que se toma a medio camino entre el primer plato veraniego y el postre. La zupa truskawkowa no tiene nada que ver con un gazpacho ni con una sopa salada: aquí mandan la fruta, el agua y el azúcar, con un resultado fresco, fragante y muy simple de preparar.
Gazpacho de fresas
Cuando el calor aprieta, pocas cosas sientan mejor que un gazpacho bien frío. En esta versión cambiamos aproximadamente la mitad del tomate por fresas maduras, y ahí está la gracia: el resultado gana en color, en perfume y en frescura, pero sigue siendo un plato salado, ligero y muy de verano. La fruta no convierte el gazpacho en postre; simplemente redondea la acidez y aporta un matiz más delicado.
Tarta de fresas
Hay tartas que entran por los ojos antes de llegar al plato, y esta es una de ellas. La base es una masa sencilla, de las de siempre, crujiente y mantecosa, que se cuece por completo en el horno y luego se cubre con fresas frescas en rodajas. El remate no necesita más artificio: un glaseado ligero de mermelada de fresa que da brillo, redondea el sabor y deja la fruta en primer plano.
Servida sola ya funciona; con crema inglesa o una bola de helado, se vuelve postre de domingo.
Fresas en almíbar
Hay pocas cosas tan agradecidas como unas fresas en almíbar. Sirven para rematar un yogur, alegrar una tostada, acompañar una tarta de queso o salvar un postre improvisado con helado. Y además admiten varias rutas; se puede partir de fruta fresca o congelada, y cocinarlas en un cazo o en el microondas según el tiempo que tse tenga y la textura que se busque.
Limonada con mango y romero
El simple acto de preparar una bebida fresca puede transformar un día ordinario en un momento de pausa y disfrute genuino y esta limonada con mango y romero es profundamente refrescante.
Tacos de queso
Los tacos son, por excelencia, uno de los platos más versátiles y apreciados a nivel mundial. Tradicionalmente asociados a la gastronomía mexicana, su formato nos ofrece un lienzo en blanco perfecto para explorar sabores nuevos y aplicar técnicas de diversas partes del globo.
Aleta de ternera rellena en cazuela
La receta clásica para hacer aleta de ternera rellena en cazuela. Recuperar recetas tradicionales es una forma de mantener viva nuestra cultura culinaria. Hará falta hilo de bramante para atar la carne.
Guisantes en salsa verde
Esta receta utiliza una técnica clásica para espesar una salsa: un sencillo roux de aceite de oliva y harina. El sabroso caldo verde, ligado con esta mezcla tostada, se convierte en una salsa aterciopelada.
Calabacines al horno
El calabacín es un lienzo en blanco que permite explorar sabores nuevos y texturas sorprendentes. Esta receta aprovecha el calabacín con su piel en una preparación tan sencilla como sabrosa.