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Cómo usar los arándanos azules de temporada: del bizcocho al venado

De finales de primavera a mediados de otoño es la ventana para encontrar arándanos azules frescos, recién cogidos, en los mercados españoles. La producción nacional —concentrada principalmente en Huelva y Asturias— es relativamente reciente y, aunque la fruta se encuentra ya con normalidad en supermercados durante casi todo el año, los meses de temporada son los únicos en que el arándano azul ofrece todo su sabor y su aroma, sin haber pasado por largos viajes refrigerados.

Conviene aclarar de entrada un equívoco común. En castellano, «arándano» es un nombre comodín que cubre varias frutas distintas. El arándano azul (en inglés blueberry) es la baya redonda, dulce y jugosa de origen norteamericano que llega ahora a su mejor momento. No debe confundirse con el arándano rojo americano o arándano agrio (cranberry), una fruta muy ácida que se usa principalmente seca o en salsa para acompañar asados festivos y cuya temporada es otoñal, ni con el arándano rojo europeo (lingonberry), más raro de encontrar fresco en España. Las recetas de este artículo se refieren al arándano azul

Cómo elegir y conservar

En el mercado conviene buscar arándanos firmes, de tamaño uniforme, de color azul muy oscuro y con una fina capa plateada en la superficie. Esa capa cerosa, llamada floración, es una capa protectora natural y señal de fruta recién cogida; los arándanos limpios y brillantes ya han sido manipulados. Los blandos, arrugados o con punto de moho conviene descartarlos.

En casa se conservan mejor sin lavar, en un recipiente con buena ventilación, en la nevera y preferentemente en una sola capa. La humedad acelera su deterioro, así que se lavan justo antes de usarlos y se secan a fondo. Para congelarlos, se extienden en una bandeja en una sola capa hasta que estén duros, y solo después se pasan a un recipiente o bolsa hermética. Así no se pegan entre sí.

Crudos: el placer mínimo

El arándano azul en su mejor momento no necesita más que un cuenco. Tomados a temperatura ambiente, sin refrigerar en exceso, conservan todo su aroma. Una pizca de azúcar o un chorrito de zumo de limón los realza si están un poco insípidos, pero la fruta de temporada suele estar lo bastante dulce para no necesitar nada.

Un detalle nutricional curioso: las proteínas de la leche neutralizan parte del poder antioxidante de los arándanos. Para aprovechar al máximo sus propiedades, conviene tomarlos solos, no con leche ni con yogur. Esto no significa que las recetas con lácteos sean malas —siguen siendo deliciosas y muy aprovechables— solo que el clásico «arándanos con yogur» pierde parte de su valor saludable por el camino.

Para el desayuno y la merienda

El arándano azul brilla especialmente en los productos de panadería. Su ligera acidez corta la dulzura del bizcocho y, al hornearse, sueltan un jugo violeta intenso que mancha la masa de forma muy característica.

  • El bizcocho de arándanos es el ejemplo más sencillo: un bizcocho clásico con la fruta repartida por la masa, perfecto para el desayuno o para llevar de picnic.
  • Los bizcochitos de arándanos azules (muffins) resuelven el mismo apetito en formato individual y son perfectos para llevar al colegio o al trabajo.
  • Las magdalenas con arándanos y salvado de avena (muffins) añaden el componente saludable del salvado, sin renunciar al sabor del bizcocho recién hecho.
  • Las tortitas americanas admiten arándanos repartidos sobre la masa una vez vertida en la sartén, justo antes de darles la vuelta. Es probablemente la forma más universal de comer arándanos azules en el desayuno.
  • Y un clásico americano menos conocido en España: el pan de maíz con arándanos azules, una combinación que sorprende por el contraste entre la dulzura ácida de la fruta y el grano del maíz.

Postres y dulces

Más allá del horno, el arándano azul se presta a postres frescos. La tarta de arándanos azules al estilo americano es el postre más canónico: una doble corteza de masa quebrada que envuelve los arándanos cocidos, jugosos y casi mermelada por dentro. Es el postre del Cuatro de Julio, de las cocinas de Nueva Inglaterra y de prácticamente cualquier mesa familiar estadounidense en verano.

En la línea de los postres con queso, la tarta de queso admite arándanos como cobertura natural, ya sean frescos por encima o cocidos brevemente con un poco de azúcar para hacer una salsa rápida. La tarta de queso con chocolate y café usa los arándanos como decoración y contrapunto ácido a una base intensa; el mismo principio funciona con cualquier tarta de queso casera, donde un puñado de fruta fresca encima cambia el plato por completo.

Otra ruta sencilla y muy americana: una compota rápida de arándanos hecha en cinco minutos en un cazo con un poco de azúcar y zumo de limón, que sirve para coronar tortitas, gofres, helados o yogures.

En la cocina salada

Aquí es donde el arándano azul demuestra que es mucho más que un ingrediente para postres. Su acidez y su carácter ligeramente astringente lo emparentan con las salsas tradicionales que acompañan caza y aves.

  • El venado con salsa de arándanos azules es la receta estrella en este registro: el sabor a bosque salvaje de los filetes de venado encuentra en los arándanos azules un acompañante perfecto. La misma salsa funciona con alce, ciervo, jabalí o incluso con magret de pato.
  • El kétchup de arándanos azules es el equivalente azul del kétchup de fresa: una salsa casera que acompaña pollo a la plancha o asado, pato, pavo, salmón y quesos duros de sabor acentuado como el cheddar. Es la receta que más sorprende a quien la prueba por primera vez.

Los arándanos también funcionan en ensaladas (especialmente con hojas amargas como rúcula o escarola, queso de cabra y nueces), en vinagretas trituradas, y en salsas reducidas con vinagre balsámico para acompañar quesos azules.

Para beber

El batido de plátano y arándanos aprovecha la dulzura natural del plátano para reducir o eliminar el azúcar añadido, y resulta una bebida muy completa para el desayuno. En coctelería, el arándano azul se lleva bien con la ginebra, el vodka y el cava, ya sea triturado en un bol, en jarabe casero o como adorno flotante.

Conservas

Si los arándanos se acumulan o conviene alargar la temporada, dos rutas. Para guardarlos enteros, se congelan siguiendo el método de una sola capa que comentábamos arriba. Para una conserva con más recorrido, la mermelada de arándanos azules conserva muy bien la fruta del verano durante meses y es un excelente acompañamiento de tostadas, yogures, panqueques y rellenos de bollería.

El recetario completo

Todas las recetas con arándanos publicadas en Comer y Beber, incluyendo las que usan arándano azul, arándano rojo americano y berberís, están reunidas en la lista de recetas con arándanos.

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