España
Lo que se come, se bebe y se cocina en España.
Sardinas a la vinagreta
Las sardinas a la vinagreta son un plato de mercado humilde y muy resultón, ideal para aprovechar el mejor pescado azul de temporada. Las sardinas se doran en la sartén con ajo y guindilla, y se rematan con una vinagreta fresca que corta la grasa del pescado y realza todo su sabor. Es un plato perfecto como entrante o como segundo ligero. Mejor acompañado de unos tomatitos que aportan color y frescura.
Fideuá negra con bocaditos de pescado rebozado
La fideuá negra es la versión más espectacular del clásico plato valenciano. La tinta de sepia o calamar tiñe los fideos de un negro intenso que contrasta con el blanco del alioli y el dorado de las bolitas de pescado rebozado y fritas que rematan el plato. Una receta con aire de restaurante pero perfectamente abordable en casa.
Fresas al vino tinto
A veces, las fresas maduran rápidamente en la nevera y pierden esa firmeza ideal para comerlas crudas. En lugar de descartarlas, podemos transformarlas en un postre clásico que fusiona culturas y resalta lo mejor de nuestra gastronomía: unas delicadas fresas al vino tinto.
El vino tinto, al reducirse lentamente, se convierte en un almíbar que envuelve a la fruta, mientras las especias aportan una calidez aromática inconfundible.
Zanahorias con jamón
Las zanahorias se cuecen despacio con un poco de jamón y harina, hasta quedar tiernas y bañadas en una salsa ligera y sabrosa. Es una guarnición lucida o un primer plato suave, ideal para una comida familiar en la que conviven adultos y niños.
Merluza imperial
Se trata de una elaboración fría, lucida y festiva, pensada para ocasiones especiales: merluza cocida, una corona de verduras de colores y una mayonesa casera que lo une todo. Su mayor encanto es también su mayor reto: la presentación. Los montoncitos de zanahoria, remolacha, guisantes y patata, alternando tonos, convierten la fuente en un pequeño cuadro comestible.
Huevos rotos con jamón
La combinación de unas patatas doradas, bañadas por el oro líquido de la yema del huevo y rematadas con el sabor umami del jamón, es sencillamente irresistible.
Granizado de fresa
El calor del verano exige elaboraciones heladas que alivien la sed de forma inmediata. Un granizado de fresas hecho en casa captura el sabor puro del ingrediente y permite disfrutar de un descanso dulce.
El santoral gastronómico español
El santoral gastronómico español
Durante siglos, en la España rural, la gente no necesitaba consultar un almanaque para saber cuándo se mataba el cerdo, cuándo se trasegaba el vino, cuándo era la mejor época del besugo o cuándo había que sembrar los nabos. Lo sabían porque conocían el santoral. Las festividades religiosas, repartidas a lo largo del año, funcionaban como un calendario práctico que organizaba el ritmo de las labores agrícolas y las costumbres de la mesa. Cada santo tenía su día, y cada día tenía su faena.
Cómo usar las fresas de temporada (mucho más que nata y azúcar)
La temporada de la fresa es breve y conviene aprovecharla. Entre marzo y junio, los mercados se llenan de fresas y fresones recién recogidos, con un aroma y un sabor que la fruta de invernadero o de importación nunca alcanza. Y aunque el reflejo más extendido sea servirlas con nata y azúcar, esta fruta tiene mucho más recorrido en la cocina del que se le suele reconocer.
Gazpacho de fresas
Cuando el calor aprieta, pocas cosas sientan mejor que un gazpacho bien frío. En esta versión cambiamos aproximadamente la mitad del tomate por fresas maduras, y ahí está la gracia: el resultado gana en color, en perfume y en frescura, pero sigue siendo un plato salado, ligero y muy de verano. La fruta no convierte el gazpacho en postre; simplemente redondea la acidez y aporta un matiz más delicado.
Tarta de fresas
Hay tartas que entran por los ojos antes de llegar al plato, y esta es una de ellas. La base es una masa sencilla, de las de siempre, crujiente y mantecosa, que se cuece por completo en el horno y luego se cubre con fresas frescas en rodajas. El remate no necesita más artificio: un glaseado ligero de mermelada de fresa que da brillo, redondea el sabor y deja la fruta en primer plano.
Servida sola ya funciona; con crema inglesa o una bola de helado, se vuelve postre de domingo.
El jerez y la manzanilla
El jerez es uno de los vinos más complejos y versátiles del mundo, y probablemente el más infravalorado durante décadas.