Italia
Risotto de calabaza y puerro
Un risotto de otoño en el que la calabaza trabaja por partida doble: una parte se deshace en el arroz hasta teñirlo de naranja y darle una cremosidad natural, y la otra se asa aparte para conservar el mordisco y unos bordes caramelizados. El puerro aporta un dulzor más suave y vegetal que el de la cebolla, y un buen chorro de vino blanco seco pone el contrapunto ácido que impide que el plato resulte empalagoso. Es de esas recetas que piden estar veinte minutos junto a la cazuela removiendo, pero el resultado compensa con creces.
Ensalada de higos, nueces y queso azul
Una ensalada de inspiración italiana, perfecta para las tardes templadas de septiembre, cuando los higos están en su mejor momento. Es de esas recetas que parecen sacadas de un restaurante y, sin embargo, se montan en diez minutos sin encender apenas el fuego. El juego está en el contraste: la rúcula ligeramente picante, la dulzura carnosa del higo maduro, el punto salado y cremoso del queso azul y las nueces tostadas con miel, que aportan el crujido. Un chorrito de vinagreta con mostaza lo une todo. Sencilla, vistosa y con ese aire mediterráneo que da gusto llevar a la mesa.
Pasta con sardinas (pasta con le sarde)
Pocas recetas resumen Sicilia tan bien como esta: las pasas y los piñones que dejaron los árabes, el azafrán de las rutas comerciales, las sardinas del Mediterráneo y el hinojo silvestre que crece en cualquier cuneta de la isla. Es dulce, salada, marina y perfumada a la vez, un retrato comestible del cruce de culturas que Sicilia ha sido siempre. La versión de domingo, la auténtica, se cocina con calma y termina gratinada en el horno; merece la pena al menos una vez para entender de qué hablamos.
Fresas con pimienta y vinagre balsámico
Hay mezclas que parecen una rareza hasta que llegan a la cuchara. La fresa, con su perfume cálido y su jugo delicado, agradece muy bien dos compañeros que a primera vista imponen respeto: la pimienta negra y el vinagre balsámico. El resultado no sabe a aliño de ensalada, sino a fruta más fruta: más viva, más profunda y con un perfil casi de postre de restaurante cuando se acierta con la proporción.
El marsala
El marsala es víctima de su propio éxito en la cocina y para muchos es solamente el vino dulce que se usa para hacer zabaglione.
Arroz italiano con guisantes y estragón
El arroz al estilo italiano, o risotto, con su reconfortante cremosidad, es el lienzo perfecto para capturar la esencia de los guisantes tiernos.
Pandoro
Un bizcocho alto y con forma de estrella de ocho puntas es la personificación de la elegancia y la sencillez. Su encanto reside en una masa increíblemente suave, etérea y con un delicado aroma a vainilla y mantequilla. La tradición manda espolvorearlo generosamente con azúcar glas justo antes de servir.
Sopa sarda con legumbres, verduras y pasta
La receta usa alubias, verduras de temporada y frégula, una pasta local que se parece al cuscús.
Galletas cantucci (biscotti)
Crujientes y ligeramente dulces, los biscotti son perfectos para mojar en café, té o incluso vino dulce. Esta receta clásica italiana se hornea dos veces para lograr su textura característica.
Piadina
La piadina italiana es un pan plano y delgado que ha ganado popularidad en todo el mundo.
Bacalao a la lucana
Un plato tradicional italiano. Se elabora con bacalao salado que normalmente se remoja para eliminar el exceso de sal y luego se cocina en una salsa de tomate, condimentada con pimientos y otras verduras.
Pummarola
Pummarola es una salsa de tomate italiana. Por lo general, se elabora con tomates frescos y maduros, cebolla, zanahoria, apio, albahaca y aceite de oliva. Los ingredientes se cuecen a fuego lento hasta que los tomates se deshacen suaves y la salsa espesa. Es una salsa versátil que se puede servir con pasta, usarla para hacer pizza o como base para otros platos.