salsa

Las salsas dan variedad a las comidas y, además de complementar el plato, añaden valor nutritivo y ayudan a estirar loa infredients. Una buena salsa puede convertir un plato simple en un gran manjar. Con razón las salsas son la mejor arma de un buen cocinero.

La salsa suprema se obtiene al añadir una liga de yema de huevo y nata a una velouté de caldo de pollo.

La salsa de vino blanco se sirve con pescado al vapor y algunas carnes blancas. También se usa como base para otras salsas.

La sopa aterciopelada es una sopa deliciosa y elegante, perfecta para cualquier ocasión.

La mantequilla clarificada es la grasa que queda cuando se han eliminado el agua y los restos de sólidos lácteos de la mantequilla.

Tzatziki, una salsa muy simple, es un gran acompañamiento a la cocina griega tradicional. Prueba tzatziki con pan pita y ensalada.

La salsa de tomate que se usa a diario en los hogares españoles es más simple que la que se usa como base en la alta cocina.

La salsa holandesa es una salsa fina que se hace con mantequilla fundida, huevo y zumo de limón.

Una ensalada de patata y remolacha que se toma fría. La versión con remolacha es la auténtica ensaladilla rus.