Nivel medio

La técnica conlleva cierta dificultad, o se tarda en preparar el plato, aunque la técnica sea sencilla.

Hay postres italianos que pueden ser servidos con orgullo. Un ejemplo es el tiramisú.

Los verdaderamente aventureros pueden hacer ñoquis desde cero. Al fin y al cabo, no son más que bolitas de puré de patata y harina.

El risotto milanés marca el baremo contra el cual se miden todos los otros platos de arroz a la italiana.

Las tortitas de puré de patata y queso son un plato denso, y si se sirven a la hora de la cena, no hará falta mucho más.

Este turrón no es más que mazapán enriquecido con yemas de huevo y por eso se endurece facilmente.